Archive for 30 noviembre 2010

La poesía medieval

30 noviembre, 2010

Este es el documento de trabajo que hemos distribuido también en clase:

La poesía medieval

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La Celestina: guía para leerla

13 noviembre, 2010

Todas las referencias que hacemos en esta guía están tomadas de la edición de la obra que hemos propuesto: La Celestina, adaptación de Eduardo Alonso, editorial Vicens Vives, colección Clásicos Adaptados.

También tenemos en cuenta la guía que incluye tu libro de texto, a partir de la pág. 235.

Te será muy útil ver y escuchar atentamente este vídeo: La Celestina. En media hora aprox. recoge una introducción de Fco. Rico, un gran experto en nuestra literatura clásica, y escenas clave del desarrollo de la acción, en una versión teatral hecha para TVE.

Y en la Biblioteca Virtual Cervantes, encontrarás todo sobre la obra: La Celestina

Carta del autor a un amigo (págs. 37-38)

Rojas nos informa, en carta dirigida  a un amigo (quizá benefactor), de la existencia de un Primer Acto que él mismo en­contró ya escrito. Su calidad y sus valores moralizadores, dice, le han ani­mado a continuarlo,  y los resultados son esta Tragicomedia.

Prólogo a la Tragicomedia

Como en las comedias humanísticas, Rojas escribe un prólogo explicativo a modo de presentación. Fue añadido en la 3ª edición y en él se refiere el autor a los entusiasmos y rechazos que ha despertado su obra.

Hace una imitación de Petrarca, de cuya obra  De remediis utriusque for­tunae toma pasajes casi literales; desarrolla el tema de la lucha y el an­tagonismo que existe en todos los seres del Universo.

Vendría a decirnos: puesto que ya se sabe que en el mundo abunda la discordia, no me sorprende que discutáis tanto sobre mi obra, en la que entran en conflicto numerosas fuerzas contrarias: el deber y el deseo, la norma social y la afirmación de la persona individual, la juventud y al vejez, la traición y la lealtad, el conformismo y la rebeldía… (así se comenta en la Introducción, pág. 7-8).

Dentro de la tradición cristiana existía también el tópico de Concordia en discordia. En este sentido, Rojas lanza al mismo tiempo un mensaje moral de paz y armonía frente al caos y la discordia humana.

Calisto contra la enfermedad de amor (acto I)

a)    ¿Por qué se enoja Melibea y despide a Calisto, tras declararle su amor? (p.46)

(Algunos investigadores han querido, además, ver una ilicitud de carácter social o racial, suponiendo a Melibea hija de judíos conversos y a Calisto, cristiano viejo. Otros piden no hagamos lecturas forzadas de la obra y ven simplemente que se plantea un encuentro amoroso fuera del matrimonio, “ilícito para una joven de su edad y condición noble.)

b)    ¿Por qué piensa Sempronio que su amo “está loco” y que es un “hereje” (p. 48 y 50). ¿De qué dos modos intenta que su amo olvide a Melibea (p. 51-52)?

c)    Sempronio recomienda a Calisto que recurra a Celestina (p. 54 y sig.). ¿Cómo se la describe Sempronio? ¿Y Pármeno, qué datos da de ella y con qué argumentos le desaconseja tratar con Celestina? ¿Cómo reacciona Calisto ante esta propuesta y ante la posterior llegada de la alcahueta?

d)    En casa de Celestina: Sempronio es engañado: ¿por quién?

e)    En un largo mo­nólogo (p. 65 y sig.) Celestina convence a Pármeno, en casa de Calisto, para que ayude en el «negocio». ¿Qué argumentos y qué promesas utiliza? ¿Qué te parece la capacidad de persuasión de Celestina?

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El Alcalde de Zalamea, por Cª N. de Teatro Clásico

13 noviembre, 2010

Aquí os adjunto algunas pistas sobre el montaje y la obra que vamos a ver:

Es una de las obras más representadas y conocidas de nuestro teatro del Siglo de Oro porque es sin duda una de las mejores obras teatrales de todos los tiempos. Ésta es su tercera puesta en escena por la Compañía Nacional de Teatro Clásico en 25 años, tampoco es tanto si nos comparamos con el culto anglo a Shakespeare. Siempre tiene algo que decirnos. Y en esta ocasión nos recuerda que Pedro Calderón de la Barca hizo hace cuatro siglos una pieza rebelde, provocadora, audaz y valiente como pocas. Tenía su autor 51 años, era famoso y reverenciado, salía de una gran crisis personal y supondría su última aportación a los asuntos políticos antes de hacerse sacerdote y dedicarse sobre todo a los autos sacramentales.

El alcalde de Zalamea reivindica a los villanos, la incipiente burguesía, dos siglos antes de la Revolución Francesa. Crítica el grado de opresión injusta que sufrían por parte de la aristocracia y su brazo armado. Justifica su rebeldía contra los abusos del poder, y hace que el rey y el general tengan que plegarse a lo decidido por el alcalde, porque es justo y va más allá de la legalidad vigente. Reinaba Felipe IV y no sabemos si llegó a conocer la obra; es muy posible que al menos lo hiciera de referencias. Los tercios españoles se batían en retirada, se perdían Flandes y Portugal. Era toda una provocación por parte de Calderón hacer que un villano se impusiera al poder absoluto aunque solo fuera en un escenario. Arriesgó su vida y su hacienda con ello, pero no fue castigado ni marginado. Un ejemplo para autores y autoridades de nuestros días.

Pero la obra no ha sido leída de esta forma y generaciones de eruditos se han perdido en meandros de significados. No haga caso a nadie y juzgue por sí mismo. En un tiempo de apariencias y de falsas progresías, como la operación de resucitar Mahagonny en el Teatro Real, el alcalde de Zalamea pertenece a una tradición de nuestro teatro clásico de la que hay razones para enorgullecerse: la de las denuncias del abuso de poder, entre los que podríamos incluir Fuenteovejuna, Del rey abajo, ninguno, Peribáñez y el Comendador de Ocaña o El mejor alcalde, el rey. Todas reflejan la fuerte tensión social existente entre nobles y villanos: un cortesano, a menudo un militar, atropella el honor del villano, que se ve obligado a tomarse la justicia por su mano, así como los desmanes que la soldadesca provocaba impunemente sobre los ciudadanos y la obligación, para los habitantes de los pueblos y aldeas en el camino del ejército, de alojar a los soldados en sus casas.

Apareció publicada por primera vez con el título ‘El garrote más bien dado’, que hace referencia a la aplicación sumarísima de la pena de muerte por garrote vil que decide el alcalde Pedro Crespo contra el capitán violador don Álvaro de Ataide. Uno de estos instrumentos aparece en escena, recordándonos que fue utilizado por última vez en España en 1974.

Como muy bien resume la Wikipedia, la obra narra el drama vivido en la localidad extremeña de Zalamea de la Serena al pasar las tropas españolas con motivo de la guerra de Portugal. El capitán Don Álvaro de Ataide, personaje de extracción nobiliaria es alojado en la casa del labrador rico de la localidad, Pedro Crespo, a cuya hermosa hija Isabel roba y ultraja. Cuando Pedro Crespo intenta remediar la situación, ofrece bienes a Don Álvaro para que se case con Isabel, a la que rechaza Don Álvaro por ser villana, es decir de clase inferior. Este desprecio afrenta definitivamente el honor de toda la familia de Pedro Crespo. En pleno trauma familiar, es elegido Alcalde de Zalamea y siguiendo una querella cursada a la justicia por la ultrajada Isabel, aún sin poseer jurisdicción sobre el militar, Pedro Crespo prende, juzga y hace ajusticiar a Don Álvaro dándole garrote. La trama se resuelve, cuando el Rey Don Felipe II, revisa la decisión del Alcalde, la ratifica y premia su decisión nombrando a Pedro Crespo alcalde perpetuo de Zalamea.

Eduardo Vasco, responsable de la CNTC, es el director de la obra. La escenografía sigue la tónica escueta que practica la compañía, quizás demasiado en este caso. En lo referente a los actores, a sus modales y sobre todo a su dicción del verso, hay dos niveles; uno, excelente, el de los actores maduros, especialmente Joaquín Notario como el alcalde, secundado por José Luis Santos como el general de los tercios. Y otro, deficiente, que representa especialmente Ernesto Arias ofreciéndonos un capitán que habla y se mueve como si pasara por la calle hoy mismo, y Eva Rufo que no consigue transmitirnos el dramatismo de lo que le ocurre a la hija del alcalde en su intervención clave de la obra. Bien está el personaje de Pepa Pedroche y todo lo contrario ese rey tan poco majestuoso que aparece. Sobresaliente como siempre en la CNTC la incorporación de la música, que se ha hecho un imprescindible sello de distinción en sus trabajos.

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Lírica popular medieval

10 noviembre, 2010

De la antología siguiente:

La lírica popular medieval

  1. Cada alumno elige uno o dos poemas y los memoriza para recitar.
  2. Prepara un comentario del poema para explicarlo en clase.
  3. Compone un poema propio a la manera de la poesía popular.

Os será muy útil ver y escuchar estos vídeos:

  1. Sobre la lírica tradicional: en dos minutos y pico te sitúa en los tres focos de lírica tradicional (jarchas, galaico portuguesa y castellana) en la edad media peninsular.
  2. Sobre las jarchas arábigo andaluzas: en ocho minutos  te sitúa en el mundo de estos poemillas mozárabes.
  3. Sobre la lírica gallego portuguesa: estos ochos minutos de vídeo te ayudarán a situarte rápidamente.

Poema populares medievales cantados:

De la la lírica popular castellana:

De la galaico portuguesa:

La poesía popular perdura hoy:

En los poetas del 27: Alberti.

En un cantautor actual (Ángel Petisme) petisme

Debajo de las almohadas

y por las calles desiertas

yo voy soñando con agua

y el agua no me despierta.

 Nuestras vidas son los ríos,

desechos, químicas heces

que van a dar a la mar

que es el morir de los peces.

 Si los delfines mueren de amor

triste de mi qué no haré yo,

triste de mi qué no haré yo

que tengo tierno mi corazón.

 Para ocultar los vertidos

y acabar con el ozono

más nos hubiese valido

quedarnos en lo del mono.

 Un día cuando tu nazcas

ciego por ultravioletas

te contaré hijo mío

cómo era este planeta.

 Si los delfines mueren de amor…

 Mueren de amor, mueren de amor,

mueren de amor, mueren de amor.